La pandemia no terminó: ‘Vacunas plus’ y ventilación cruzada para evitar nuevos picos

Un grupo de expertos de todo el mundo propuso recomendaciones bajo el concepto de «vacunas plus» contra el covid. Pues tras casi tres años del inicio de la pandemia está claro que las inmunizaciones no alcanzaron para erradicar el coronavirus. Todas las semanas fallecen casi 10 mil personas por Covid-19 y se registran más de 2 millones de casos en el mundo.

Vacunas y medidas preventivas para evitar nuevos casos

Además de las inmunizaciones (y del comprobado éxito que tuvieron a nivel mundial), los expertos recomiendan no abandonar actitudes de cuidado como:

  • Incentivar acciones estructurales como la ventilación y la filtración del aire.
  • Promover el uso de barbijo en instituciones de salud y otros espacios cerrados, si la circulación viral aumenta.
  • Aplicar incentivos para garantizar el aislamiento de las personas contagiadas para que no concurran al trabajo.

“La perspectiva a mediano y largo plazo es muy mala, parece que no aprendimos que invertir en prevención trae mejores resultados no solo sanitarios sino también económicos y sociales. Es sentido común”, asegura Rodrigo Quiroga, investigador del Conicet y la Universidad Nacional de Córdoba y uno de los autores de la publicación internacional.

El experto entiende que cada peso invertido para que la gente no se contagie rinde más que el dinero que tenemos que gastar luego para curarlo y tratarlo si adquiere Covid-19 prolongado.

El trabajo se publicó en la revista Nature. El panel de autores fue multidisciplinario y estuvo compuesto de 386 expertos académicos, sanitarios, integrantes de ONG, gobiernos y de otros ámbitos de 112 países. Elaboró 41 declaraciones de consenso y 57 recomendaciones dirigidas a los gobiernos, los sistemas de salud y la industria.

“Los países deberían adoptar un enfoque de ‘vacunas plus’, que incluya una combinación de vacunación contra el Covid-19, otras medidas de prevención, tratamiento e incentivos financieros. Las tasas de infección tienden a aumentar cuando los gobiernos suspenden las medidas sociales, incluidas las intervenciones no farmacéuticas, independientemente del nivel de vacunación”, explica el trabajo.

La importancia de la ventilación

El Sars-COV-2 es un virus que se transmite por el aire y que presenta el mayor riesgo de transmisión en zonas interiores con poca ventilación. “Las comunicaciones relacionadas con el riesgo deberían destacar claramente que la transmisión se produce principalmente por inhalación del virus”, señala el trabajo.

En este sentido, es curioso como el hábito de usar alcohol en gel aún persiste en algunas personas, cuando se trata de una medida que no sirve para prevenir esta principal vía de contagio. Por el contrario, otras acciones como el uso del barbijo y la ventilación de los espacios cerrados enseguida fueron abandonadas.

“Los gobiernos deberían regular e incentivar medidas estructurales de prevención, como la ventilación y la filtración del aire y debería darse alta prioridad a la prevención de la transmisión en el lugar de trabajo, las instituciones educativas y los centros comerciales”, asegura el trabajo.

Andrea Pineda Rojas, experta en calidad del aire del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA) y otra de las autoras argentinas de la publicación, asegura que la importancia de la ventilación es una de las principales enseñanzas que nos deja esta pandemia. “Antes de la pandemia se creía que los virus respiratorios se transmitían por gotas grandes (por ejemplo, al toser o estornudar) o al tocar superficies contaminadas”, explica.

Y agrega: “Pero el contagio se produce mayormente por gotas mucho más pequeñas, llamadas aerosoles, que pueden permanecer en el aire por más tiempo y causar el contagio a distancia de la persona infectada. La ventilación es una medida efectiva para prevenir esta vía de transmisión”.

Medir el nivel de dióxido de carbono

La experta advierte que en otros países se comenzaron a usar sensores de bajo costo para medir la concentración de dióxido de carbono (CO2) porque es un buen indicador de la ventilación en lugares cerrados con mucha gente. Aunque en Argentina hubo algunas iniciativas en este sentido, la práctica no fue adoptada como una política sanitaria más generalizada.

“En lugares donde no se puede ventilar (por cuestiones de tiempo, ruido, contaminación exterior, etc.) se están usando filtros Hepa o se pueden usar filtros CorsiRosenthalBox que se pueden armar y son bastante más económicos”, explica Pineda Rojas.

Según la experta, la prioridad para medir la ventilación deberían ser los lugares donde muchas personas comparten el aire durante varias horas como las escuelas y oficinas. Sin embargo, Pineda Rojas advierte que a veces el aire exterior que ingresa puede estar contaminado. Por ejemplo, en el caso de edificios sobre calles con mucho tráfico vehicular.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que la ventilación tiene poco efecto en el contagio en proximidad. “En esos casos, se recomienda usar barbijo. Las personas que pertenecen a grupos de riesgo deberían usar barbijo en actividades sociales incluso si hay buena ventilación”, recomienda.

Otras medidas que debería seguir

Quiroga asegura que subsanar la mala ventilación en los espacios cerrados debería ser una medida vigente, incluso para prevenir otras enfermedades respiratorias. “Requiere una inversión importante, pero se recupera con el tiempo en la medida en que se previenen hospitalizaciones”, asegura.

Otra acción latente, según el experto, debería ser el uso del barbijo. “Cuando aumenta la circulación de cualquier virus respiratorio, se debería volver a recomendar su uso en espacios cerrados. Y debería haber quedado como obligatorio en las instituciones de salud”, explica.

Según Quiroga, también debería garantizarse el aislamiento de las personas contagiadas para que no concurran al trabajo así no transmiten el virus. “El gobierno debería proveer un incentivo económico para que eso ocurra y para que no recaiga solo sobre los empleadores”, indica.

El desafío de aplicar dosis de refuerzo

El problema es más complejo para reactivar la vacunación, porque la población ya ni siquiera responde a las campañas. Las tasas de aplicación de dosis de refuerzo son muy bajas. En Argentina, solo la mitad de la población tiene el primer refuerzo y el 13% tiene el segundo.

“El problema es la comunicación. Si las agencias y ministerios de salud abandonaron la comunicación sobre la pandemia, es muy difícil retomar y convencer a la población de aplicarse una dosis de refuerzo. El clima que se transmite es de que la pandemia terminó”, asegura Quiroga.

Según el panel de expertos, los mensajes de vacunación deben explicar claramente la eficacia y las limitaciones de las vacunas. También se debería involucrar a líderes y organizaciones locales de confianza para impulsar las campañas, además de utilizar mensajes adaptados para cada público.

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