El aislamiento social aumentó signos de ansiedad y depresión

El aislamiento produce signos de depresión y ansiedad a medida que se incrementa en el tiempo.
Los datos surgen de un estudio sobre el impacto emocional de la cuarentena realizado por investigadores y becarios del Instituto de Psicología Básica, Aplicada y Tecnología (Ipsibat).

El aislamiento social, preventivo y obligatorio ya promedia los dos meses y los cambios en las rutinas diarias han incrementado la depresión y la ansiedad en especial entre los jóvenes, según datos de un estudio sobre el impacto emocional de la cuarentena realizado por investigadores y becarios del Instituto de Psicología Básica, Aplicada y Tecnología (Ipsibat), centro asociado a la Comisión de Investigaciones Científicas, que depende del Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación tecnológica de la provincia de Buenos Aires.

Estos resultados surgen de un proyecto basado en una encuesta virtual que ya suma más de 25.000 respuestas. El objetivo es estudiar el impacto emocional en las personas a partir del estado de “aislamiento social, preventivo y obligatorio”, que rige en la Argentina motivado por la pandemia de la Covid-19.

Hasta ahora, el estudio implicó la realización de mediciones en tres momentos distintos. El primero a los dos días de iniciado el aislamiento, el segundo a los 14 de la primera medición y, el tercero, 32 días después.

Para los integrantes del Ipsibat, conocer y comprender las experiencias de las personas en cuarentena obligatoria es una herramienta central para maximizar el control de la propagación de la enfermedad, así como para minimizar los efectos adversos que puede tener sobre las personas, las familias y las comunidades afectadas.

Fases y resultados

Para realizar la investigación, los miembros del equipo dividieron el trabajo en tres fases: 17.224 personas respondieron a la primera encuesta a dos días del comienzo de la cuarentena obligatoria, 6.640 (de ese total) volvieron a contestarla, tras 14 días de efectuarse la medida, y 5.988 en la tercera.

Los participantes fueron clasificados por edades en cuatro grupos: de 18 a 25 años; de 26 a 40; de 41 a 60 y mayores de 60 años. Aunque participaron personas desde otros países como España, Uruguay, Colombia, Brasil, México y Alemania, la inmensa mayoría contestó desde Argentina. Los resultados del informe se basan en la muestra local.

En ese primer estudio, a mediados de abril último, aproximadamente el 80% de los encuestados no presentaba sintomatología depresiva; siendo ya los más afectados los jóvenes de 18 a 25 años. En esa muestra los investigadores destacaban que no era un problema de depresión lo que experimentaban las personas sino “transformaciones vinculadas principalmente con el comportamiento, como el sueño, la alimentación, y los cambios en su rutina habitual”.

A los 50 días de aislamiento, el relevamiento indica que el impacto emocional del aislamiento “es mayor”, y que “la depresión, la ansiedad y el afecto negativo aumentaron de forma significativa y con mayor magnitud”. (DIB) AR

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